sábado, 21 de febrero de 2009

Oranjemundanas






Algunos de ustedes recordarán (Hernán G.B. seguro que sí) el hallazgo de un barco hundido en las costas namibienses el año pasado, justo cuando estábamos planeando nuestra venida. Bueno, se trata de uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la arqueología submarina, en términos del tesoro encontrado. Más de tres mil monedas de oro, la mayoría españolas, “excelentes” con las caras de los reyes católicos, así como tres astrolabios, casi una tonelada y media de lingotes de cobre con la marca de los Fugger, lingotes de estaño, cientos de colmillos de elefantes, cañones, balas, mosquetes, vajilla de peltre, peines de marfil, anclas de hierro, maderas del barco, y más cosas, un total de más de siete mil quinientas piezas. Ahora bien, de dónde saco todos estos detalles? Es que el martes pasado estuve ahí. En las salas donde guardan las piezas encontradas, en Oranjemund.

Oranjemund es la ciudad más austral de Namibia, algo así como la Ushuaia namibiense. Queda justo en la frontera con Sudáfrica, en la desembocadura del río Oranje (de ahí su nombre). Fue establecida en 1936 en una zona completamente desértica, como sede de operaciones para la CDM, la compañía dueña entonces de los derechos de prospección de diamantes en la zona del Sperrgebiet, y reemplazó a la ahora desértica Kolmanskop (ver mi nota sobre Lüderitz de Agosto o Setiembre de 2008 y las fotos desde el aire).

Esta zona, el Sperrgebiet, es la mina de diamantes aluvionales más importante del mundo. Qué catzo significa eso? Que los diamantes no provienen originalmente de acá, sino que salieron a tierra a más de dos mil kilómetros de distancia, en la zona de Kimberley, en Sudáfrica. De ahí el río Oranje los vino trayendo desde hace siglos para la costa, puliéndolos en el camino. Los diamantes que llegan de buen tamaño son por lo tanto de la mejor calidad, si sobrevivieron el viaje…

Hablando de viaje, se llega a Oranjemund con un avioncito turbohélice de 19 plazas que sale del aeropuerto nacional de Windhoek (el aeropuerto de Eros), y tarda 4 horas porque para en Walvis Bay y Lüderitz, todos lugares conocidos para ustedes. Tarda 4 horas, digo, pero como además salió con 4 horas de retraso, el viaje se hizo largo y cansador. Sin embargo, el vuelo es espectacular, gran parte del tiempo sobre el desierto, uno termina embobado mirando hacia abajo:
http://www.facebook.com/album.php?aid=150909&id=1040641924&l=32605

La llegada a Oranjemund tiene sus bemoles. En el aeropuerto hay una especie de “frontera” en la que te controlan los documentos y verifican que hayas obtenido autorización oficial para entrar. Esta autorización “oficial” sin embargo no la da el gobierno, sino NAMDEB, la empresa dueña de los derechos de explotación de los diamantes. Los dueños de NAMDEB son, por partes iguales, el gobierno namibiense y De Beers, una empresa anglo-sudafricana que es la más importante diamantera del mundo. Cuenta la leyenda que NAMDEB contribuye el 90% de los impuestos namibienses. Qué seríamos sin los diamantes, debería estar preguntándose el gobierno…

Bueno, pero me fui por las ramas, les estaba hablando (escribiendo) de la llegada a Oranjemund. Una vez verificada la autorización, la empresa te provee de una tarjeta magnética que es tu documento de identidad mientras estás ahí. Sirve para pasar el molinete de salida del aeropuerto, y también, y sobre todo, para entrar a la mina. Pero sobre eso más tarde.

Como ya habrán visto en las fotos, Oranjemund es una ciudad artificial. Fue fundada en 1936 con el solo objetivo de ser la sede de la compañía diamantera, entonces la CDM. Es una ciudad sin ninguna gracia, ya que todas las casas son iguales, y básicamente propiedad de la empresa. Es prolijita, parquizada, y lo que sí, hay muchos Oryx pastando en las calles, aparentemente venidos del desierto tentados por el verde de la ciudad, que no es el mismo verde que atrae a sus habitantes, valga la aclaración...

A qué entonces fui yo a Oranjemund, si los diamantes no son mi especialidad, en todo caso debería haber mandado a Soledad! Es que había una reunión para discutir qué hacer con el tesoro recuperado del barco, cómo conservarlo, cómo y dónde exponerlo. Y participaban de la reunión expertos en arqueología, pero también varios burócratas como yo más preocupados por el proceso político y por garantizar que las cosas se hagan de acuerdo con los estándares internacionales y con la mayor transparencia posible. Esto último no siempre es el caso, y lamentablemente tengo que decirles que no autorizaron la difusión de las fotos que sacamos del tesoro, por ningún medio. Y por lo tanto, no las puedo publicar ni acá ni en facebook.

En cualquier caso les cuento que el barco aparentemente era un barco mercante portugués que iba para la India. Ya había parado más al norte, probablemente en las actuales Ghana o Benin, y había cambiado alguna boludez que brillaba por una buena cantidad de colmillos de elefante. Pero el cobre y el estaño iban a la India para ser cambiados por productos locales, particularmente especias. Según se supone, se hundió en 1525. Y lo encontraron nuevamente en 2008.

Cómo encontraron el barco? Bueno, buscando diamantes en el fondo del mar, pero en seco. Como los diamantes en tierra parecen haberse agotado, NAMDEB (les hablé de esta empresa?) ahora los busca en el mar. Y el proceso es el siguiente: construyen diques de arena cerrando pedazos del mar, como hacen los holandeses para ganar terreno al mar y los argentinos para crear reservas ecológicas en la costanera sur. Cuando el agua se evapora, queda el fondo del mar a la vista. Entonces aplican una especie de aspiradora gigante que remueve toda la arena y los sedimentos superficiales, hasta llegar hasta la roca madre. Este es el mismo proceso que usaron en toda la mina en tierra firme. La aspiradora desemboca en una especie de colador (al menos así me lo imagino yo), donde quedan los diamantes. La arena colada va luego a parar a unas gigantescas dunas artificiales. Cuando ya aspiraron toda la zona expuesta, descuidan los diques (que estaban siendo constantemente reconstruidos, recuerden el trabajo que es mantener los castillitos de arena en la playa) y dejan que el mar retome la zona. Así van porción por porción de playa, a lo largo de los 110 km que tiene la costa de la mina. Un laburito, bah, pero parece que vale la pena. O valía, porque según dicen con la crisis nadie compra diamantes y la mina está cerrando. De hecho ya echaron a gran parte del personal. De qué vivirá Namibia de ahora en más, se preguntarán… pues bien, parece que es la hora del uranio. Este país me hace acordar al chiste en el que los otros países (hermanos) latinoamericanos se quejan con dios por todas las riquezas naturales que le dio a Argentina y dios responde que él es justo y para compensar llenó el país de argentinos…

Otra vez me fui por las ramas y el texto ya es un poco largo. Acá publiqué las fotos autorizadas de la mina:
http://www.facebook.com/album.php?aid=150912&id=1040641924&l=9acef

A esta altura ya se habrán imaginado cómo descubrieron el barco. Efectivamente, cuando secaron un cacho de mar se encontraron con el naufragio, ahí, en seco, frente a sus ojos (acabo de escribir ojos con hache, qué vergüenza, el masculino de hojas). Dicen que es muy probable que si el estado namibiense no fuera tan influyente en NAMDEB probablemente nadie nunca se hubiera enterado del hallazgo… Párrafo aparte (esta expresión parece gustarme, la mitad de mis textos la usan) para la seguridad en la mina. Antes de entrar, te tapan todos los agujeros. Me refiero a los de cualquier artefacto que entres a la mina. Oops, estoy complicando la cosa. Me refiero a la cámara de fotos, por ejemplo. Te ponen calcomanías de seguridad tapando el compartimento de las pilas, y el de la tarjeta de memoria. (Qué habían entendido?) Bueno, eso es lo de menos. Para salir, te pasan por tres cuartos distintos donde te escanea una máquina especial para ver si tenés trazas de diamantes. Y para los que dan positivo, radiografía de cuerpo entero… Es una sensación bastante rara que a uno lo traten aún peor que en el chequeo de seguridad de un aeropuerto de Estados Unidos. Pero créanme, ocurre.

Mientras tanto, en Buenos Aires, hoy festejan el cumple de Emma… Feliz cumple, mi princess, 3 añitos, ya sos grande, grande, gigante! (pronúnciese con erre gringa)

viernes, 20 de febrero de 2009

Curiosidades namibienses

Sabía usted que Windhoek, capital de Namibia, tiene la misma cantidad de habitantes que Quilmes?
Pero no el partido de Quilmes, sino la Ciudad de Quilmes.
El partido (incluyendo Bernal, Ezpeleta, etc.) la supera ampliamente...

jueves, 19 de febrero de 2009

Paseo de un fin de semana de diciembre


Ahora que Sole y los chicos están en Buenos Aires, me aburro. Y por lo tanto aprovecho para poner un poco al día las fotos.
A principios de diciembre pasamos un fin de semana en Swakopmund y aledaños. Un poco para ir a la playa, y otro poco para conocer algunos lugares de esa zona que todavía nos faltaba conocer. Fuimos con Paqui, Luis y Pablete, el amigo de Mati y príncipe de Emma.
En Swakop a la mañana no hacía calor, pero eso no nos impidió andar paseando por ahí (cómo si el frío namibiense pudiera competir con el montrealés, por favor!). Después subió la temperatura y los chicos terminaron jugando con agua:
http://www.facebook.com/album.php?aid=150769&id=1040641924&l=ab456

Al día siguiente hicimos una excursión por el desierto en 4 por 4 hasta llegar a un lugar llamado Sandwich Harbour. Esto queda al sur de Walvis Bay, dentro del parque nacional Namib-Naukluft. Es un lugar impresionante donde el desierto se encuentra con el mar:
http://www.facebook.com/album.php?aid=150777&id=1040641924&l=69bcb
http://www.facebook.com/album.php?aid=150780&id=1040641924&l=fc603

El lunes, que era feriado, volvimos para Windhoek dando una vuelta por el norte. Primero fuimos a Cape Cross, donde se encuentra la más numerosas colonia namibiense de focas del cabo. Fue bastante impresionante porque al ser época en que nacen las crías, muchas están muertas tiradas por ahí, incluso en el medio del camino. Al principio nos preocupamos por cómo reaccionarían los chicos, pero la verdad es que se lo tomaron lo más bien, creo que Sole y yo quedamos más impresionados que ellos:
http://www.facebook.com/album.php?aid=150784&id=1040641924&l=fc3bc

De Cape Cross volvimos para el este hacia Windhoek, pasando por una formación geológica llamada Spitzkoppe, conocida como "el Matterhorn namibiense". Este mote probablemente se lo puso alguien que nunca estuvo en Suiza, pero bah, no seamos quisquillosos. Spitzkoppe es una formación de roca volcánica que quedó expuesta con la erosión del volcán propiamente dicho. Es decir, es la magma endurecida que nunca salió del volcán, el corazón del volcán, pero que con los años la erosión se llevó todo lo que la rodeaba y quedó ahí, en el medio del desierto. Era un refugio privilegiado para los San (antes llamados "bosquimanos" por los blancos, en inglés "bushmen", es decir, hombres de la tierra salvaje, o por qué no simplificarlo, "salvajes") y de esa época datan las pinturas rupestres que se encuentran en varios sitios de la Spitzkoppe, algunas de ellas muy fácilmente accesibles, simplemente estacionás el coche en frente. Es un lugar muy lindo y se puede acampar, así que ya estamos haciendo planes para cuando pase la época de lluvias:
http://www.facebook.com/album.php?aid=150844&id=1040641924&l=99eb6

Bueno, los dejo porque con el diluvio que cae en este momento sobre Windhoek tengo la sensación de que está lloviendo adentro y voy a revisar las ventanas y ver si no hay goteras (me estoy poniendo viejo y neurótico, o tal vez sea sólo el aburrimiento)...

martes, 20 de enero de 2009

Etosha

Salimos para Etosha a las 3 menos cuarto de la tarde del viernes 16 de enero de 2009. Dos y cincuenta y cinco tuvimos que parar para que Mati haga pipi. Para ese entonces ya habíamos salido de Windhoek hacía cinco minutos, y eso que los viernes a la tarde son los ratos de mayor tráfico. El final del trayecto fue más lento. Una vez entrado al parque (Etosha es el parque nacional más antiguo de África, fundado en 1907, un año antes incluso que el glorioso ciclón de Boedo), nos tuvimos que detener varias veces. Claro, no era cuestión de pisar ni a las cebras, ni a los springboks, ni a las jirafas, que cruzaban en manadas la ruta. Había que ser respetuoso y dejarlas cruzar, como si estuviéramos en Canadá…

A eso de las siete, justo cuando se estaba por largar a llover, llegamos a Okaukuejo, el camping / resort en el que nos teníamos que encontrar con nuestros amigos. Armamos la carpa a las apuradas, Jimmy apuró el asado (el braai, él es namibiense!) y, cuando los bifes estaban casi listos, se largó la lluvia de verdad. Los chicos ya se habían dormido en la carpa, así que con Sole nos turnamos para comer en la habitación que se habían tenido que alquilar Cintia y Jimmy porque se olvidaron dos parantes de su carpa. Mientras mirábamos llover, lamentábamos no habernos olvidado ningún parante nosotros. Ni una mísera estaca…

El estreno de la carpa fue, entonces, bajo la lluvia. Se la bancó muy bien, y dormimos todo lo bien que se puede en estas circunstancias. Yo me desperté varias veces a la noche con las llamadas de la empresa de alarmas que me informaban que estaba sonando la alarma del cerco perimetral en casa. Como estaba lloviendo asumí que era la humedad (la que mata) y todas las veces decidí seguir durmiendo. Por suerte tenía razón. Tanto es así que para la noche siguiente decidí apagar preventivamente el celular…

A la mañana del sábado salimos temprano a ver los animales. Un "game drive" siguiéndolo a Jimmy, nuestro experto guía espiritual. Qué se puede decir de los animales. Vean mejor las fotos en:



Estas son unas 150 de las más de 500 fotos que sacamos en dos días. Las ventajas de las cámaras digitales...

Lo que sí vale la pena mencionar es la cantidad de animales que se ven. Cientos o miles de cebras, springboks y ñus. Decenas de jirafas. Decenas de oryx, kudus e impalas. Muchísimos chacales, varias hienas. Algún elefante y rinoceronte. No vimos gatos grandes (ni leones, ni chitas, ni leopardos) aparentemente porque no era el momento adecuado de la temporada. Por el lado de las aves, los avestruces no te llegan a aburrir nunca. Especialmente a la parrilla. Pero se ve una cantidad de aves impresionante, y dicen que en febrero se ven aún más. En febrero no nos toca, en marzo estaremos en Argentina, pero en abril ya me veo de vuelta por Etosha.

A la tardecita, después de pasar las horas más calurosas en la pileta, hicimos otro "game drive", y a la noche otro asado. Ya teníamos casi una rutina. El domingo desarmamos la carpa, hicimos un game drive largo por nuestra cuenta (ya que Cintia y compañía salían para seguir su paseo por Namibia) y a las cuatro de la tarde salimos para Windhoek. A las ocho llegamos a casa con los chicos exhaustos, pero felices. El domingo nos habíamos subido a la camioneta a las 10 de la mañana y hasta las ocho de la noche prácticamente no bajamos, salvo para hacer pipi. Tengan en cuenta que dentro del parque no te podés bajar del auto salvo en lugares muy precisos (los baños, por ejemplo), ya que siempre puede andar por ahí un leoncito o un "león pardo" como dice Mati. Finalmente, Etosha no es un zoológico, sino un verdadero parque nacional. Una aventura imperdible.

Si después de ver estas fotos todavía dudan de romper el chanchito y comprarse un billete en el vuelo de South African que desde abril va directo Buenos Aires-Johannesburgo, ya no sé qué ofrecerles... Los esperamos listos para llevarlos a Etosha, directo del aeropuerto!!

sábado, 10 de enero de 2009

Sábado de pileta

Los chicos disfrutando de la pile. Mati está dejando los "manguitos" y ya se larga a nadar.
No se pierdan el concierto al final...

miércoles, 7 de enero de 2009

Año nuevo se pasó volando


En contraste con la populosa fiesta navideña, nuestro año nuevo namibiense fue tranquilo. Lo pasamos en Walvis Bay, la ciudad portuaria más importante de Namibia. Nuestros amigos Christine y José tienen una casa allá, y nos invitaron a pasar una semanita. Es buenísimo sentir que uno va haciendo amigos tan buenos tan rápidamente.

El plan en Walvis era simple: playa y relax. Que los chicos jueguen y los padres descansen. Y así fue. La playa a la que íbamos se llama Langstrand, en alemán, o Long Beach, en inglés, y ocupa básicamente los treintaypico de kilómetros que hay entre Swakopmund al norte y Walvis Bay al sur. Es una playa sin ninguna infraestructura, y lo más conveniente es ir en 4x4. Por lo tanto, fue el bautismo de fuego, o mejor, de arena, de nuestra flamante camioneta. Se portó muy bien, para ser una 4x4 "blanda", a diferencia del LandCruiser de José, que es un todo terreno en serio. Fue la primera vez que manejé en arena, y no es tan fácil. Todos los días se aprende algo nuevo.

Una vez en la playa, armábamos el campamento: una especie de mediasombra puesta vertical para tapar el viento. Varias sombrillas. Un lugar para el baño entre las dos camionetas. Y lo más importante, la parrilla, y la heladerita que estaba enchufada a la batería de la LandCruiser.
Así que la historia era llegar a eso de las 11, empezar a preparar un asado con leña (pescado, cerdo, antílope, lo que hubiera ese día), servirse una cervecita, y relajarse. Mientras tanto iban llegando por bandadas los amigos de Christine y José, en su mayoría alemanes, además de Jesús, casado con una alemana.

Ahora bien, nota al margen para la definición de alemán. Fue muy interesante para mí reencontrarme con vivencias de la época de la escuela. Los alemanes de los que hablo (escribo) eran casi todos namibienses, nacidos y criados acá. Sin embargo, entre ellos hablan todos en alemán, a sus hijos les hablan solamente alemán, toman cerveza como alemanes, compran productos alemanes, varios manejan autos alemanes, aunque en eso ya me parece que estoy hilando muy fino. En resumen, muy parecido a muchos de mis compañeros de colegio. Con una diferencia, la casi totalidad de mis compañeros (entre los que me incluyo) se buscó pareja fuera de la comunidad alemana. Acá el tema era distinto, los alemano-namibienses en general habían traído su pareja de Alemania. Salvo claro el caso de Christine que se casó con José, español. La cultura alemana se mantenía más fuerte acá que en lo que recuerdo de la gente de mi colegio. Tal vez más parecido a la gente del Ballester que la del Goethe, aunque acá puede que estén actuando mis prejuicios (no, seguro que son ellos!). En fin, una interesante observación antropológica para acompañar el relax. Observación participativa de la tribu alemana namibiense. Casi daría para una tesis...

Ya que estamos con las costumbres alemano-namibienses, el brindis de año nuevo lo hicimos al mediodía del 31, con champagne sudafricano y prosecco italiano (no había Sekt?), incluso antes de que fuera año nuevo en las Islas Salomón, aquellas del día de antes (recomiendo esa novela de Eco para cuando estén muy relajados y con capacidad de atención alta). Bueno, me fui de mambo, en qué estaba? Sí, en que la vida de playa, de tanto relax, cansa. Así que ninguna de las familias presentes el 1 en la playa había llegado a las 12 despierto. Es una sensación rara, la de haberse acostado antes de las doce ese día, pero se sobrevive. Al día siguiente igual es primero de año, y los chicos igual se levantan a las 7.

Pero había querido contarles de la playa. Es parecida en cierta manera a la de Cariló, menos los pinos. Vegetación no hay ninguna, pero sí una amplia playa. Y en el fondo dunas que acá son desierto. Atrás de donde parábamos nosotros es además una especie de reserva natural porque anida una especie de gaviota namibiense en peligro de extinción. Hay bastante viento, aunque en los días que estuvimos estuvo muy tolerable. El mar es parecido al nuestro, al de Pinamar o Mar del Plata (claro, es el mismo mar, solamente del otro lado!), pero bastante más transparente. Y unos grados más frío. Igual lo disfrutamos al mango, especialmente Mati, pero también Emma. Jugaron todos los días en la playa y se desmayaban en el auto a la vuelta. Fue muy lindo verlos tan contentos.

Las fotos del último día del año:
http://www.facebook.com/album.php?aid=147572&l=3d40a&id=1040641924
Y las de año nuevo:
http://www.facebook.com/album.php?aid=147576&l=f6b54&id=1040641924

En esos días, una sorpresa más de parte de nuestros anfitriones. Resultó que Werner, el papá de Christine, tiene un ultraliviano en el aeropuerto de Swakopmund y nos invitaba a volar con él por sobre el desierto, para ver las dunas desde arriba. Difícil de describir la experiencia, realmente alucinante. Subimos de a uno, primero volé yo y después Sole. Siempre al mando de Werner, quien incluso nos dejó pilotear un rato. Fue inolvidable.
No se pierdan las fotos:
http://www.facebook.com/album.php?aid=147578&l=5dcf9&id=1040641924

Con esa experiencia coronamos unos 5 hermosos días en la costa namibiense. Todavía nos quedó tiempo para alguna excursión a las dunas y al faro el sábado, y el domingo nos volvimos ya a "casa".

http://www.facebook.com/album.php?aid=147586&l=624a2&id=1040641924

Pero ustedes saben que somos culo-inquieto. Ya estamos planeando nuestro próximo viaje al parque nacional Etosha, con Cintia y Jimmy, dentro de unas semanas. Ese viaje seguro que producirá alguna que otra entrada de blog. Hasta entonces! Feliz año!!

lunes, 29 de diciembre de 2008

Navidades namibienses


Nuestros amigos españoles estaban excitados: “Pasaréis las navidades en Namibia? Qué experiencia, navidades con calor, junto a la piscina!” Claro que para nosotros estas navidades calurosas no fueron ninguna novedad, más bien una vuelta a las fuentes. Bienvenida, además, después de varias navidades con más o menos nieve pero nunca con menos frío…

Teniendo en cuenta que llegamos a Namibia hace solamente tres meses y medio (al menos como familia), imaginarán que pasamos unas fiestas tranquilas, tal vez en un pequeño círculo de amigos recientes. Bueno, no, si pensaban eso no conocen a Soledad… El día que llegó Sole a Windhoek ya estaba haciendo amigas hispanoparlantes en el supermercado. Al día siguiente tuvimos la primera fiesta. Es decir, al día de hoy, la red de amigos está ya casi al nivel de Montreal. La componen, entre otros, españoles, namibienses, cubanos, nicaragüenses, bolivianos, noruegos, finlandeses, argentinos, un crisol de razas…

Lo que no fueron, las navidades, por lo tanto, es tranquilas. No ayudó que Mati anduviera con mucha fiebre, tampoco. Pasamos la noche buena en lo de Rosalba y Mauri, en un grupito de unos 30 adultos e incontables criaturas corriendo por ahí. Aprovechamos que uno de los numerosos médicos cubanos presentes era pediatra, para que de paso lo atienda a Mati ahí nomás. Diagnóstico: lo de siempre. Ya se le pasará… Los sanos comimos un medio cochinillo hecho a las brazas al estilo cubano, moros y cristianos, torta de panqueque de Sole, melón con jamón, y alguna otra delicia que se me escapa. Regado con cerveza Carlsberg, que estaba de oferta y salía la mitad que la Windhoek Lager, Savanna Light (una sidra namibiense), Havanna Club y champán sudafricano. La pasamos muy bien, casi toda la gente que uno se cruza por acá es interesante, conversamos mucho, chupamos otro tanto, y por suerte nuestra casa queda a 7 cuadras nomás…
Las fotos de nochebuena están en facebook:
http://www.facebook.com/album.php?aid=53439&l=ffbfb&id=553424579

Al llegar a casa, ya había venido Papá Noel!! Qué sorpresa!! Todavía no entiendo como el guardia de seguridad no lo vio entrar, o lo dejó pasar… Un año más, la desilusión navideña, busqué bajo el arbolito, busqué y busqué pero no encontré la maldita copa libertadores… Esperemos que “Santa” la traiga el año que viene. Yo sigo pidiendo lo mismo todos los años… El juego de dardos que me trajo, sin embargo, está muy bueno y ya me estoy poniendo a practicar. El año que viene quiero la copa, sí o sí, o todos los dardos van a Savino…

Soledad en cambio ligó un equipito de música justo como el que ella quería, o al menos eso quiero creer. Mati se hizo de un jueguito para la tele, V-tech, que son las atari de hoy, con jueguitos de Shreck, Diego, y Winnie Pooh. Emma tuvo que esperar la mañana del 25 para abrir sus regalos, porque estaba profundamente dormida cuando llegamos a la noche. De todas formas, su espejo de princess con todos los implementos para maquillarse (no sé como denominar el asunto) no la defraudó para nada. En fin, estábamos todos contentos, porque en el fondo yo tampoco creía que el gordo rojo ese me iba a traer la copa…
Las fotos de navidad están en facebook:
http://www.facebook.com/album.php?aid=53547&l=a63b6&id=553424579

El día de navidad propiamente dicho lo pasamos muy tranquilos, en casa, solos ahora sí, poniendo en condiciones la casa, sobre todo la pieza de Emma, que ahora tiene cama propia, aunque todavía le da miedo dormir ahí.
Fotos varias de casa en facebook:
http://www.facebook.com/album.php?aid=53555&l=7cd44&id=553424579

Para año nuevo nos vamos a la casa de Christine (namibiense germanófona) y José Ignacio (español) en Walvis Bay, en la costa, donde esperamos que haga 15 grados menos que acá (igual, ni parecido a Montreal:-). Ya les contaremos.

Feliz año nuevo para todos! Los extrañamos!